domingo, 22 de febrero de 2015

Un vago secreto de ternura


La lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de soñolencia resignada y amable,
una música humilde se despierta con ella
que hace vibrar el alma dormida del paisaje. 

Es un besar azul que recibe la Tierra,
el mito primitivo que vuelve a realizarse.
El contacto ya frío de cielo y tierra viejos
con una mansedumbre de atardecer constante. 

Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores
y nos unge de espíritu santo de los mares.
La que derrama vida sobre las sementeras
y en el alma tristeza de lo que no se sabe. 

La nostalgia terrible de una vida perdida,
el fatal sentimiento de haber nacido tarde,
o la ilusión inquieta de un mañana imposible
con la inquietud cercana del color de la carne. 

El amor se despierta en el gris de su ritmo,
nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre,
pero nuestro optimismo se convierte en tristeza
al contemplar las gotas muertas en los cristales. 

Y son las gotas: ojos de infinito que miran
al infinito blanco que les sirvió de madre. 

Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio
y le dejan divinas heridas de diamante.
Son poetas del agua que han visto y que meditan
lo que la muchedumbre de los ríos no sabe. 

¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos,
lluvia mansa y serena de esquila y luz suave,
lluvia buena y pacifica que eres la verdadera,
la que llorosa y triste sobre las cosas caes! 

¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas
almas de fuentes claras y humildes manantiales!
Cuando sobre los campos desciendes lentamente
las rosas de mi pecho con tus sonidos abres. 

El canto primitivo que dices al silencio
y la historia sonora que cuentas al ramaje
los comenta llorando mi corazón desierto
en un negro y profundo pentagrama sin clave. 

Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
tristeza resignada de cosa irrealizable,
tengo en el horizonte un lucero encendido
y el corazón me impide que corra a contemplarte. 

¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman
y eres sobre el piano dulzura emocionante;
das al alma las mismas nieblas y resonancias
que pones en el alma dormida del paisaje! 












TRES RETRATOS CON SOMBRAS (Canciones 1921-1924)
(Federico García Lorca)

DEBUSSY

Mi sombra va silenciosa 
por el agua de la acequia.

  Por mi sombra están las ranas 
privadas de las estrellas.

  La sombra manda a mi cuerpo 
reflejos de cosas quietas.

  Mi sombra va como inmenso 
cínife color violeta.

  Cien grillos quieren dorar 
la luz de la cañavera.

  Una luz nace en mi pecho, 
reflejado, de la acequia.






sábado, 17 de enero de 2015

Alvite
























Siempre pertenecerá al mundo halógeno de la noche, a esa raza encanallada que desayuna a las seis de la tarde y confunde el sol con las incandescentes bombillas que iluminan el tapete quemado del billar. Él sabía que, en el fondo, había más literatura en la máscara funeraria de Dillinger que en las obras completas de Flaubert. La biblioteca siempre le debió parecer un lugar apropiado para colocar el polvo que sobraba en el dormitorio. Un espacio más adecuado para arqueólogos con mascarilla que para el aliento agrio de los vivos. Su columnismo nunca nació de esa erudición artificial que saquea los diccionarios para escribir un artículo que no dice nada. Su escritura proviene del material invertebrado que es la madrugada, un territorio donde solamente tienen buena imagen los muchachos con mala fama. Ahí comprendió que hay amores que cuestan lo mismo que un taxi a París y que una vida virtuosa resulta tan aséptica como un pasaporte sin sellos. Las horas perdidas en los bares sin horario le inocularon un filosófico escepticismo, una lejanía sentimental que a veces nos recuerda qué es la nostalgia. En esos tiempos aprendió a cargar las palabras con pólvora, a convertirlas en balas certeras. Por ese motivo, sus frases resuenan en nuestras acomodadas conciencias como el eco de un disparo inoportuno. «A los quince años el sexo me parecía pecado; a los cuarenta, me parecía un deber; ahora, sinceramente, me parece caro».

José Luis Alvite creció en esa posguerra de provincias que asoló España. Una época donde los niños merendaban saliva y el mejor alimento para la inteligencia era el hambre. En su acta de nacimiento reza 1949, pero él intuyó enseguida que las fechas biográficas sólo debían servir para humanizar el frío de las lápidas. A una edad temprana, un médico sin talento quiso arreglarle la nariz fracturada y, sin darse cuenta, le dejó en la cara el rostro de otro tipo. Su madre no protestó. Él tampoco levantó la voz contra ese otro chico que le miraba desde el espejo con sus mismos ojos. Se conformaron con sacar un par de fotos nuevas para el libro de familia y admitir a ese extraño como un hermanastro imprevisto.

De aquella experiencia heredó un par de lecciones: que la personalidad proviene de las geometrías de lo diferente y un rechazo frontal hacia la correcta belleza de los quirófanos, la higiénica uniformidad que los cirujanos inyectan hoy en día en los pómulos de las chicas. Su infancia pasó en una época rica en olores y sensaciones que ahora nos parecerían perjudiciales para la salud; en un tiempo en que los adolescentes arrastraban en la frente las huellas genéticas de los antepasados y cada mujer guardaba como un secreto el delicado encanto de sus diferencias. Su aparente pesimismo provenía de una mirada realista de la vida, de esa forma cinematográfica de contemplar la existencia con las penumbras y oscuridades de un salón de jazz. Y quizá, también, de la imposibilidad humana de alcanzar algún día la felicidad.
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Cuando Hollywood levantó sus estudios en L.A. , Humphrey Bogart perdió a un gran guionista. Las columnas de Alvite siempre han poseído la descarnada autenticidad del género policiaco, el mágico resplandor que envuelven a las películas en blanco y negro. Sus textos están impregnados con la luz bicolor de los filmes de los cincuenta y al leerlos da la impresión de que los estuviera masticando delante de ti el mismo Edward G. Robinson. «A veces la libertad consiste en pintar de azul el patio de la cárcel». Uno lo descubrió cuando sólo era un becario sin profesión en las páginas de «Diario 16». En aquellos artículos, Alvite descubría a sus lectores que el fracaso muchas veces consistía en triunfar y que todos los sueños pierden su encanto cuando empiezas a acariciarlos con la yema de los dedos. El maestro, incluso se atrevió, en una serie de «entrevistas imaginarias», a sentarse delante de Adolf Hitler para demostrarnos a todos lo mismo que pensaba Bertolt Brecht: que ese tío sólo era un matón de tercera.

Nunca coincidimos en persona, pero sí hablamos por teléfono, y siempre quedábamos en tomar unas copas que nunca han llegado. A estas alturas, ya no se cree demasiado en nada, y mucho menos en un Dios rodeado por una corte de querubines asexuados. Probablemente la tumba no es más que otro callejón sin salida. Pero si existe un lugar más allá de esto espero que no sea azul y que se parezca más a El Savoy, un sitio donde el barman no se vea obligado a cerrar por orden municipal y las pistolas no sean más peligrosas que la sonrisa de una mujer. Un rincón donde reencontrarnos con Ernie Loquasto, Chester Newman, Lorraine Webster y Sony «Sweet» Sullivan, aquel púgil noqueado al que tuvieron que hacer una cesárea en los ojos después de un combate para que pudiera llorar su derrota. Una barra donde, al fin, se puedan levantar las copas para brindar por algo.


Javier Ors

viernes, 2 de enero de 2015

Begin the Beguine





Begin the Beguine 
(Comienza el Beguine)

Compuesta por Cole Porter en 1934. El Beguine era un popular baile de aquella época parecido a una rumba lenta. El baile, originario de las islas Guadalupe y Martinica, se puso de moda en París, donde posiblemente lo conoció Cole Porter.







El primer músico que la grabó fue Xavier Cugat con su orquesta en 1935 y su popularidad quedó garantizada con la grabación que hizo de ella Artie Shaw con una orquestación en tiempo de swing en 1938.












En 1940, Begin the Beguine alcanzó aún mayor notoriedad al ser incluida en la banda sonora de la película Broadway Melody of 1940, que dirigió Norman Taurog con Fred Astaire y Eleanor Powell en los papeles principales.


















Y no podía faltar la versión de...
















martes, 23 de diciembre de 2014

El maravilloso Stevie, Always.



AS


As around the sun the earth knows she´s revolving
And the rosebuds know to bloom in early May
Just as hate knows love´s the cure
You can rest your mind assure
That I´ll be loving you always

As now can´t reveal the mystery of tomorrow
But in passing will grow older every day
Just as all is born is new
Do know what I say is true
That I´ll be loving you always

         Until the rainbow burns the stars out in the sky
ALWAYS
         Until the ocean covers every mountain high
ALWAYS
        Until the dolphin flies and parrots live at sea
ALWAYS
        Until we dream of life and life becomes a dream

Did you know that true love asks for nothing
Her acceptance is way we pay
Did you know that life has given love a guarantee
To last through forever and another day
Just as time knew to move on since the beginning
And the season know exactly when to change
Just as kindness knows no shame
Know through all your joy and pain
That I´ll be loving you always
As today I knew I´m living but tomorrow
Could make me the past but that I mustn´t fear
For I´ll know deep in my mind
The love of me I´ve left behind
Cause I´ll be loving you always



Until the day is night and night becomes the day
ALWAYS 
Until the trees and sea just up and fly away
ALWAYS 
Until the day that 8x8x8 is 4
ALWAYS 
Until the day that is the day that are no more 
Did you know that you're loved by somebody? 
Until the day the earth starts turning right to left
ALWAYS 
Until the earth just for the sun denies itself 
I'll be loving you forever 
Until dear Mother Nature says her work is through
ALWAYS 
Until the day that you are me and I am you
AL~~~~~~WA~~ ~~~~~AA~~~~~~~AA~~~~ 
Until the rainbow burns the stars out in the sky
~~~~~AA~~~~ ~~~~AA~~~~~~~AA~~~~~~~~~AA~~~~~
ALWAYS 

We all know sometimes lifes hates and troubles 
Can make you wish you were born in another time and space 
But you can bet your life times that and twice its double 
That God knew exactly where he wanted you to be placed 
So make sure when you say you're in it but not of it 
You're not helping to make this earth a place sometimes called Hell 
Change your words into truths and then change that truth into love 
And maybe our children's grandchildren 
And their great-great grandchildren will tell 

I'll be loving you 
Until the rainbow burns the stars out in the sky
Loving you 
Until the ocean covers every mountain high
Loving you 
Until the dolphin flies and parrots live at sea
Loving you 
Until we dream of life and life becomes a dream
Be loving you 
Until the day is night and night becomes the day
Loving you 
Until the trees and seas up, up and fly away
Loving you 
Until the day that 8x8x8x8 is 4
Loving you 
Until the day that is the day that are no more
Loving you 
Until the day the earth starts turning right to left
Be loving you 
Until the earth just for the sun denies itself
Loving you 
Until dear Mother Nature says her work is through
Loving you 
Until the day that you are me and I am you 
Now ain't that loving you 
Until the rainbow burns the stars out in the sky 
Ain't that loving you 
Until the ocean covers every mountain high 
And I've got to say always 
Until the dolphin flies and parrots live at sea
AL~~~WA~~~AYS 
Until we dream of life and life becomes a dream
AL~~WA~~AYS 
Until the day is night and night becomes the day-
AL~~~~WA~~AYS 
Until the trees and seas just up and fly away-
AL~~WA~~~AA~~~~~ 
Until the day that 8x8x8 is 4
AA~~~~~~~AA~~~~~~~AA 
Until the day that is the day that are no more
AA~~~~AA~~AA~~~AYS 
Until the day the earth starts turning right to left
AL~~~WA~~~A~~~AA 
Until the earth just for the sun denies itself
AA~~~AA~~~AA~~~AYS 
Until dear Mother Nature says her work is through
AL~~~WAYS 
Until the day that you are me and I am you 
Until the rainbow burns the stars out in the sky 
Until the ocean covers every mountain high 
Until the dolphin flies and parrots live at sea 
Until we dream of life and life becomes a dream 
Until the day is night and night becomes the day 
Until the trees and seas just up and fly away 




Until the day that 8x8x8 is 4 
Until the day that is the day that are no more 
Until the day the earth starts turning right to left 
Until the earth just for the sun denies itself 
Until dear Mother Nature says her work is through 
Until the day that you are me and I am you