No soy de los que alguna vez quisieron ser famosos. Eso nunca me interesó. De ahí, puede ser, que mis discos no vendan tan bien pero mis canciones triunfen cuando las interpretan otros. Tal vez tenga que ver con que no estoy dispuesto a jugar ciertos juegos que impone el sistema. Lo que no significa que sea un recluso. A veces pienso que eso de la fama de recluso es algo que se le ocurrió a alguien de algún departamento de "marketing" para disimular el hecho de que para el gran público consumidor yo resulto aburrido. Y como lo de ermitaño me da cierto misterio, todos felices. A mí lo que me gusta es escribir canciones. A eso me dedico. Las escribo y las voy archivando y ahí están, y así de tanto en tanto.


