miércoles, 17 de septiembre de 2014

Popular Problems - Leonard Cohen













Did I ever love you?
Did I ever need you?
Did I ever fight you?
Did I ever want you?

Did I ever leave you?
Was I ever able?
Or are we still eating
Across the old table?


Did I ever love you?
Did I ever need you?
Did I ever fight you?
Did I ever want you?

Did I ever leave you?
Was I ever able?
And are we still eating
Across the old table?


Was it ever settled?
Was it ever over?
And is it still raining
Again in November?

The lemon trees blossom
The almond trees wither
Was I ever someone
Who could love you forever?


Was it ever settled?
Was it ever over?
And is it still raining
Back in November?

The lemon trees blossom
The almond trees wither
It's spring and it's summer
And it's winter forever


Did I ever love you?
Does it really matter?
Did I ever fight you?
You don't need to answer

DId I ever leave you?
Was I ever able?
And are we still eating
Across the old table?


Did I ever love you?
Did I ever need you?
Did I ever fight you?
Did I ever want you?

Did I ever leave you?
Was I ever able?
And are we still eating
Across the old table?




Slow
Almost like the blues
Samson in New Orleans
A street
Did I ever love you?
My Oh My
Nevermind
Born in chains
You got me singing








martes, 9 de septiembre de 2014

Ana

Afuera no hay canto de pájaros,
 y dentro un silencio sofocante se cierne sobre todos y todas las cosas,
 y parece arrastrarme hacia un abismo.


















Tengo la sensación de ser un pájaro enjaulado,
al que han arrancado las alas violentamente,
 y en la más absoluta penumbra,
 choca contra los barrotes de su estrecha jaula,
al querer volar















Quiero que algo de mí perdure después de la muerte



sábado, 6 de septiembre de 2014

Del ay al ay por el ay



MIGUEL HERNÁNDEZ


Ay, hijo soy del ay,
hijo soy del ay, mi hijo,
hijo de su padre amargo.

Ay, hijo soy del ay,
en un ay fui concebido
y en un ay fui engendrado.

Del ay al ay por el ay,
en un ay puse a mi madre
el vientre disparatado:

Del ay al ay por el ay,
iba la pobre -¡ay, qué peso!-
con mi bulto suspirando.

¡Ay, que voy a malparir!
¡Ay, que voy a malograrlo!
¡Ay, que me apetece esto!
¡Ay, que aquello será malo!
¡Ay, que me duele la madre!
¡Ay, que no puedo llevarlo!
¡Ay, que se me rompe él dentro,
ay, que él afuera! ¡Ay, que paro!
En un ay nací: en un ay
y en un ay, ¡ay! fui criado.

Del ay al ay por el ay,
del ay al ay por el ay,
a un ay eterno he llegado.

¡Ay, que me arranca los pechos
a pellizcos y a bocados!
¡Ay, que me deja sin sangre!
¡Ay, que me quiebra los brazos!
¡Ay, que mi amor y mi vida
se quedan sin leche, exhaustos!
¡Ay, que enferma! ¡Ay, que suspira!
¡Ay, que me sale contrario!

Ay, hijo soy del ay,
y ¡adiós!, el aire me dice
cuando pasa por mi lado.

Ay, hijo soy del ay,
sucias rachas tumban todas
las cometas que levanto.

Del ay al ay por el ay,
del ay al ay por el ay,
a un ay eterno he llegado.

Del ay al ay, por el ay,
vivo en un ay, y en un ay
moriré cuando haga caso.

Ay!, dirá, solo, mi huerto;
¡ay!, llorarán mis hermanos;
¡ay!, gritarán mis amigos,
con un ay entre los labios.
¡Ay, qué angustia! ¡Ay, qué dolor
de cielos, mares y campos;
de flores, montes y nieves;
de ríos, voces y pájaros!

Del ay al ay por el ay,
a un ay eterno he llegado.
Vivo en un ay, y en un ay,
vivo en un ay, y en un ay
moriré cuando haga caso.

En un ay nací: en un ay
y en un ay, ¡ay! fui criado.
Del ay al ay por el ay,
a un ay eterno he llegado.
Del ay al ay, por el ay,
vivo en un ay, y en un ay
y a un ay eterno he llegado
del ay al ay por el ay.





Joan Manuel Serrat





miércoles, 27 de agosto de 2014

En la vida ocurre




“En la vida ocurre lo que en el ajedrez. Trazamos un plan, pero ese plan está condicionado por lo que quiera hacer, en el ajedrez, el adversario, y en la vida, el destino. Las modificaciones que el plan sufre con ello son casi siempre tan grandes que en su ejecución apenas resulta ya reconocible en algunos de sus rasgos básicos”

―Arthur Schopenhauer―















Al final de este viaje en la vida, quedarán 
nuestros cuerpos hinchados de ir
a la muerte, al odio, 
al borde del mar. 

Al final de este viaje en la vida, 
quedará 
nuestro rastro invitando a vivir,  
por lo menos por eso es que estoy aquí,
somos prehistoria que tendrá el futuro, 
somos los anales remotos del hombre,
estos años son el pasado del cielo, 
estos años son 
cierta agilidad con que el sol te dibuja
en el porvenir, 
son la verdad o el fin, 
son Dios, 
quedamos los que puedan sonreír
en medio de la muerte, 
en plena luz. 

Al final de este viaje en la vida, quedará
una cura de tiempo y amor
una gasa que envuelva un viejo dolor. 

Al final de este viaje en la vida, quedarán 
nuestros cuerpos tendidos al sol 
como sábanas blancas después del amor. 


Al final del viaje está el horizonte, 
al final del viaje partiremos de nuevo, 
al final del viaje comienza un camino, 
otro buen camino
que seguir descalzos
contando la arena, 
al final del viaje 
estamos tú y yo
intactos,
quedamos los que puedan sonreír 
en medio de la muerte,
en plena luz. 

Silvio Rodríguez






Fotografía de Eve Arnold






jueves, 21 de agosto de 2014

Poeta de guardia

Soy algo maga
Soy algo maga,
de ver claveles en rosales vengo.




ISLA IGNORADA

Soy como esa isla que ignorada, 
late acunada por árboles jugosos, 
en el centro de un mar 
que no me entiende, 
rodeada de nada, 
-sola sólo-. 

Hay aves en mi isla relucientes, 
y pintadas por ángeles pintores 
hay fieras que me miran dulcemente, 
y venenosas flores. 

Hay arroyos poetas 
y voces interiores 
de volcanes dormidos. 

Quizá haya algún tesoro 
muy dentro de mi entraña. 

¡Quién sabe si yo tengo 
diamante en mi montaña, 
o tan solo un pequeño 
pedazo de carbón! 

Los árboles del bosque de mi isla 
sois vosotros mis versos. 

¡Qué bien sonáis a veces 
si el viento 
os toca cuando viene el mar que me rodea! 

A esta isla que soy, si alguien llega, 
que se encuentre con algo, es mi deseo 
-manantiales de versos encendidos 
y cascadas de paz es lo que tengo-. 

Un nombre que me sube por el alma 
y no quiere que llore mis secretos 
y soy tierra feliz -que tengo el arte de 
ser dichosa y pobre al mismo tiempo-. 

Para mí es un placer ser ignorada, 
isla ignorada del océano eterno. 

En el centro del mundo sin un libro 
sé todo, porque vino un mensajero 
y me dejó una cruz para la vida 
-para la muerte me dejó un misterio-.




Más siento yo que vosotros 
que mis versos hayan salido 
a su puta madre.






Mocedades -El vendedor-





El vendedor


En la plaza vacía
nada vendía
el vendedor.
Y aunque nadie compraba
no se apagaba
nunca su voz,
no se apagaba nunca su voz.

Voy a poner un mercado
entre tantos mercaderes
para vender esperanzas
y comprar amaneceres.

Para vender un día
la melodía
que hace al andar
el agua de ese río
que es como un grito
de libertad.

¿Quién quiere vender conmigo
la paz de un niño durmiendo,
la tarde sobre mi madre
y el tiempo en que estoy queriendo?

Tú eres el que ha pasado,
el que ha llegado,
y el que vendrá.
Vende el árbol que queda
en la arboleda
de la verdad,
en la arboleda de la verdad.

Voy a ofrecer por el aire
las alas que no han volado,
y los labios que recuerdan
la boca que no han besado.

Alza cada mañana
esa campana
de tu canción,
pregonero que llevas
mil cosas nuevas
en tu pregón
mil cosas nuevas en tu pregón.

Vendo en una cesta el agua
y la nieve en una hoguera
y la sombra de tu pelo
cuando inclinas la cabeza.

¿Quién quiere vender conmigo
la paz de un niño durmiendo,
la tarde sobre mi madre
y el tiempo en que estoy queriendo?



Letra: José María Lizar (seudónimo del poeta y escritor José García Nieto)
Música: Juan Carlos Calderón