la muerte me derribará.
Vendrá callada sin brillo desparramando su ardor.
Ni escucharé su paso.
Me tomará desprevenida
acaso a mitad del día
o en el final de la noche.
Nada sabré de su peso,
de su desnudo deseo.
Se acercará suavemente
o con iracundo temblor.
Con un anchuroso
manto toda me envolverá.
Quedaré prisionera sin sentir y sin soñar.
Quedará atrás la vida,
el palpitar de la sangre,
los sabores y los gestos.
Los cantos se apagarán.
Me dejará sin ojos para mirarte,
tendré las cuencas vacías y el soplo de mi respiro nunca más lo sentirás.
los sabores y los gestos.
Los cantos se apagarán.
Me dejará sin ojos para mirarte,
tendré las cuencas vacías y el soplo de mi respiro nunca más lo sentirás.
Ficciones y aflicciones
